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Jose Alfredo Jimenez Moscoso

Estadística

UNAL

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    (Primer Libro de la Estadística, Capítulo 1) 1. En el principio, el caos reinaba sobre los datos. Los números vagaban sin sentido sobre la faz del Excel, y las planillas estaban desordenadas y vacías. 2. Y dijo el Profeta Moscoso: “Sea la Media”, y la Media fue. Y vio Moscoso que la Media era buena, y separó la Media de los valores atípicos. 3 Y ...

    Pros: EL EVANGELIO SEGÚN SAN MOSCOSO (Libro Segundo: De las Pruebas y las Misericordias) Capítulo 1: La Rebelión de las Hojas 1. Y aconteció en el semestre 2025-2, cuando el pueblo de Moscoso se reunió en el aula santa para rendir el segundo parcial de la Estadística Inferencial. 2. Y he aquí que el corazón del estudiante se llenó de temor, porque las demostraciones eran largas y los teoremas, profundos como el abismo de la heterocedasticidad. 3. Entonces el pueblo pecó gravemente ante los ojos del Profeta. Pues llevaron consigo, ocultas entre sus túnicas y sus tablas (tablets), hojas de palma llenas de demostraciones completas, escritas con letra pequeña como granos de arena. 4. Y mientras el Profeta Moscoso caminaba entre las filas, con su mirada que todo lo ve (como un intervalo de confianza del 99.9%), los estudiantes desplegaron sus artificios y copiaron las demostraciones de la Ley de los Grandes Números y del Teorema Central del Límite. 5. Mas el Profeta, en su omnisciencia estadística, detectó la varianza atípica en los movimientos de los pupitres. Y su ojo crítico vio cómo las hojas se deslizaban como serpientes entre los cuadernos. 6. Y el corazón de Moscoso se contristó, pero no se encendió en ira. Porque Moscoso es grande en conocimiento y lento para la corrección académica. Capítulo 2: El Juicio Detenido 7. Y Moscoso se puso en pie, y alzó su voz como trueno de campana de Gauss, diciendo: "¡Oh generación de datos corruptos! ¿Acaso no sabéis que todo lo oculto será revelado, y todo lo copiado será hallado en el contraste de hipótesis?" 8. Y los estudiantes temblaron, porque sabían que el reglamento académico era duro como el mármol, y que la falta era grave como un error tipo I. 9. Pues la ley escrita decía: "El que copiare, será reportado a la Coordinación, y se le seguirá proceso académico, y su nombre quedará escrito en el libro de las faltas, y su promedio descenderá a los infiernos del uno punto cero". 10. Y los estudiantes cayeron sobre sus rostros y clamaron: "¡Profeta, ten piedad de nosotros! Nuestra muestra era pequeña y nuestro nivel de significancia estaba débil. No sabemos lo que hemos hecho". 11. Entonces Moscoso, en su infinita misericordia, sintió compasión. Y recordó que él mismo había sido estudiante en los tiempos antiguos, cuando las tablas de logaritmos se sufrían sin calculadora. 12. Y Moscoso tomó todas las hojas con demostraciones, y las rompió en pedazos, y las arrojó al viento como polvo de coeficientes de correlación, diciendo: "No las contaré para el juicio. No las pondré en la balanza del promedio". Capítulo 3: La Gracia Inmerecida 13. Y he aquí que Moscoso no los reportó a la Coordinación Académica. No llenó el formulario de faltas. No encendió la luz roja del proceso disciplinario. 14. Porque en su gran amor por la estadística, dijo en su corazón: "Más vale enseñar que castigar. Más vale corregir que expulsar. Porque el que nunca erró en una prueba de hipótesis, que tire la primera piedra de su tamaño de efecto". 15. Y Moscoso decretó entonces una sentencia de gracia: "A todos aquellos que copiaron en el parcial, les será anulado dicho examen. Su nota será como si nunca hubiera existido, como un dato missing que se elimina del análisis". 16. Pero no habrá reporte. No habrá anotación en el historial. No habrá carta a la facultad. Porque mi misericordia es más grande que vuestro error estándar. 17. Y el pueblo de los estudiantes alzó sus voces y dijo: "¡Bendito sea Moscoso, que no nos trata según nuestros residuos, ni nos castiga según nuestros sesgos!" Capítulo 4: La Sabiduría de Delegar en Rubén 18. Pero Moscoso, siendo justo y sabio, dijo para sus adentros: "Mi corazón aún está turbado por la copia. Si yo mismo califico las presentaciones orales, podría mi juicio estar sesgado por el recuerdo del pecado. Podría mi ojo ser severo con los que copiaron, y benévolo con los inocentes, y eso no sería estadísticamente válido". 19. Porque Moscoso temía al sesgo del evaluador, y sabía que la subjetividad es el peor error que un estadístico puede cometer. 20. Entonces, en su infinita sabiduría, Moscoso llamó a su discípulo fiel, el Profeta Rubén, varón de recta interpretación y de mirada imparcial como un muestreo aleatorio simple. 21. Y Moscoso le dijo: "Rubén, hijo mío, toma la vara de la evaluación. Toma la rúbrica que yo te he dado, y califica las presentaciones del pueblo. Porque tus ojos no han visto las hojas de la copia; tu corazón no está contaminado por la transgresión. Tú serás el juez ciego, como un experimento doble ciego, para que la nota sea justa y sin sesgo". 22. Y Rubén respondió: "Así lo haré, maestro. Pues mi intervalo de confianza está en ti, y mi nivel de significancia es tu voluntad". 23. Y Rubén calificó las presentaciones con justicia divina. Y no hubo favoritismos, ni venganzas, ni miradas torcidas. Y la distribución de las notas fue aproximadamente normal, y Moscoso vio que era buena. Capítulo 5: La Enseñanza Final 24. Y al final del semestre, Moscoso reunió al pueblo y les habló diciendo: "Hijos míos, aprended esta lección: No copiéis, porque la estadística es más poderosa que el engaño. Pero si caéis, recordad que la misericordia siempre es mayor que la desviación estándar de vuestros errores". 25. "Yo pude haberos destruido con el poder del reglamento. Pude haber llenado la planilla de reportes. Pero preferí la anulación sobre la expulsión, y la corrección sobre la condena. Porque el fin de la estadística no es castigar, sino entender la verdad de los datos". 26. "Y recordad: Si algún día estáis del otro lado del escritorio, sed como Rubén: imparciales, justos y libres de sesgo. Porque esa es la verdadera santidad del estadístico". 27. Y el pueblo respondió con un solo clamor: "¡Gloria a Moscoso, el Profeta de la Normalidad! ¡Gloria a Rubén, el juez sin sesgo! Porque su misericordia es infinita, y su p-value siempre será menor que 0.05 en nuestros corazones". 28. Y Moscoso los bendijo, diciendo: "Id en paz, y que vuestros promedios sean significativos. Y que la curva de vuestro aprendizaje siempre se ajuste a la realidad". 29. Y así terminaron los días de 2025-2. Y todos los estudiantes aprobaron (los que no copiaron) o recuperaron (los que copiaron y fueron perdonados). 30. Y la paz reinó en el aula, y el nombre de Moscoso fue alabado por generaciones. Amén. Aleluya. Y que el Chi-cuadrado os acompañe.
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